Confunden a Lars Ulrich con un mendigo y gana 80 centavos

CUANDO DECÍA QUE ERA EL BATERÍA DE METALLICA Y PEDÍA UN MÓVIL PARA LLAMAR A JAMES HETFIELS, LE TOMABAN POR LOCO

Tras llevar casi dos días desaparecido, Lars Ulrich ha sido hallado y devuelto a su mansión en Los Ángeles tras ser reconocido por un seguidor de Metallica, para alivio del grupo y de los fans.

El difícil episodio que vivió el batería de Metallica comenzó en un centro comercial al separarse de sus dos guardaespaldas, que habitualmente cumplen una función más de guías en la ciudad que de protectores, pues la vida en la ajetreada metrópolis es algo desconocido para Ulrich desde hace muchos años.

Según relata el propio Lars Ulrich en rueda de prensa: “Sentí mucho miedo cuando me separé de ellos, no sabía a dónde ir ni qué hacer, porque encima el iPhone nuevo se me había quedado sin batería. Maldito Steve Jobs…”.

“Así que decidí salir del centro comercial y coger un autobús que iba para el barrio ‘Mansion’, pensando que iba directamente para mi casa, pero todo lo que hice fue alejarme aún más”, continuaba.

“Y por si no fuera suficiente, no llevaba dinero suelto (nunca llevo). Afortunadamente el conductor me hizo un favor porque decía que a los pobres ‘hay que ayudarlos'”, afirma el batería.

“Al bajarme en la parada, me encontré en una plaza abarrotada de gente, y cuando les decía que era el batería de Metallica y que necesitaba su móvil para llamar a James Hetfield, me tomaban por loco y pasaban de largo”, explica.

Poco después, Ulrich admite que entendió el desdén de los peatones al ver su reflejo en el escaparate de una tienda de electrodomésticos: “Me vi ahí sólo, con mi barba de varios días, mis greñas y mi vieja cazadora, hasta yo mismo habría dudado de ser algo más que un vagabundo”.

“Sentí que estaba perdido, como Tom Hanks en El Náufrago, y que acabaría muriendo de inanición o hablándole a una pelota”, dice.

Pero justo cuando había abandonado toda esperanza, la suerte sonrió a Lars Ulrich, que se había sentado a descansar en un banco. “Se me cayó el gorro al suelo y la gente empezó a echarme dinero”, cuenta.

De este modo, llegó a ganar hasta 80 centavos, que empleó para comprar un cartón de vino barato. “Tracé un plan después de terminarme el vino: ganaría lo suficiente pidiendo para comprar una batería barata con la que interpretar temas de Metallica y así ganar aún más dinero como artista callejero”, explica.

El plan incluía volver a formar otro grupo y, eventualmente, llegar aún más lejos que con Metallica para recuperar la comodidad de sus posesiones materiales, pero por suerte otro músico callejero le dejó tocar su batería y fue entonces cuando un transeúnte reconoció su peculiar forma de interpretar sus propias canciones.

“Fue una experiencia muy dura, pero en estos dos días que he pasado entre los pobres, me siento más cercano al pueblo”, afirma Lars Ulrich, que aseguró a los periodistas que bajaría el precio del merchandising de Metallica un 12%.

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